- Grandes corridas se llevaron en la Monumental plaza de toros de Zacatecas, durante las últimas corridas para cerrar la FENAZA 2023.
- Cinco orejas se cortaron en la corrida sabatina de la Monumental Zacatecas al encierro de la ganadería José Julián Llaguno
El cerrojazo de la feria zacatecana en la Plaza Monumental fue para Sergio Flores tras el corte de tres trofeos en una actuación redonda a lo largo del mano a mano que sostuvo con Arturo Macías, quien con actitud y voluntad obtuvo una oreja y perdió otra por fallas con el acero por lo cual regaló un astado con el que tampoco estuvo acertado con la espada. Ambos matadores lidiaron toros de la ganadería D´ Guadiana que brindaron juego diverso, sobresaliendo el sexto, que mereció arrastre lento.
La corrida inició con “Pajarito”, de 510 kilos, para Arturo Macías quien se hizo notar en los muletazos por bajo en un firme comienzo de faena. Las primeras series por el pitón derecho contaron con mando y determinación. Como el toro fue repetitivo y acudió a la muleta, el hidrocálido aprovechó la potabilidad para ligar más series.
Por el pitón izquierdo, el astado tuvo menor recorrido y se quedó corto. Arturo volvió a la senda derechista y ahí continuó su asentada faena con tesón y valentía. Se empleó en la suerte suprema para cortar una oreja.

“Monaguillo”, también de 510 kilos, correspondió a Sergio Flores, que inició con muletazos por alto. Con firmeza del torero sorteó las inclemencias del viento que le flameaba la muleta.
Flores entendió al tardo burel que se frenaba. Le dejó puesta la muleta en dos series por derecho, luego tomó la muleta con la zurda y dejó pases de buen calado. Con la espada acertó al primer viaje para cortar una oreja.
El tercero, “Gambusino”, de 520 kilos, para Arturo Macías, quien, con las rodillas en tierra dio inicio a su faena, para ejecutarla a corazón abierto, pero, el ejemplar agotó el gas, regateó las embestidas, entonces Macías porfió y lo aguantó. Al final, las manoletinas fueron los adornos finales. Terminó de pinchazo y estocada para escuchar fuertes palmas.
“Gordito”, de 550 kilos, segundo del lote de Sergio Flores y cuarto de la lidia ordinaria, tuvo peligro sordo y fue poco claro. Únicamente una muleta poderosa como la de Sergio Flores terminaría por cuajar una faena de mando y de entrega. Con paciencia enfrentó al toro que siempre acometió con la cabeza arriba. Flores se mantuvo firme, tras la ejecución con la espada, el toro tardó en doblar y el coleta cosechó palmas.
El quinto, “Zarcero”, tercero del lote de Arturo Macías. El trasteo que comenzó por bajo, de inmediato, la banda le sonó Pelea de Gallos, y el de Aguascalientes se encastó para sacar lo poco cuanto tuvo el toro, que careció de transmisión, pero su lidiador se inventó una faena de transmisión y calado. La colocación de la espada le privó del corte de un trofeo. Palmas tras aviso.
El sexto, “Príncipe”, de 550 kilos, tercero del lote de Sergio Flores, ofreció por el pitón izquierdo regaló lo mejor. El matador de Apizaco apostó fuerte de nueva cuenta. Por el pitón derecho rompió la faena en la que puso variedad. Portentoso, bajo la entrega que se desborda en emociones mató de estocada fulminante para cortar dos orejas.
En la búsqueda de cortar más apéndices Arturo Macías apostó por regalar a “Muñeco”, de Guadiana, al que saludó de rodillas y se mostró con variedad al usar el percal. También de hinojos comenzó la faena muleteril de forma vibrante. El toro muy pronto buscó las tablas, en ese terreno Macías plantó cara y se pegó un arrimón.
Estuvo por encima de la lidia que dio su enemigo por lo que logró una convincente actuación. La colocación de la espada le impidió tocar pelo quedando con un balance en palmas que no refleja la importancia de su faena. Fue despedido entre gritos de ¡torero, torero!

Cinco orejas se cortaron en la corrida sabatina de la Monumental Zacatecas al encierro de la ganadería José Julián Llaguno, a razón de tres, por parte de “Calita” quien cuajó una actuación rotunda, dos de Antonio Romero, con un toro de arrastre lento, ambos salieron en hombros de la afición; mientras que Fermín Rivera de no haber pinchado al cuarto también hubiera cosechado un apéndice.
La corrida se fue para arriba con la faena que Ernesto Javier “Calita” realizó al segundo toro de la tarde, llamado “Wacho”, que tuvo calidad pero al que le faltó un punto de fuerza. Le presentó la muleta muy planchada, de frente, le dio distancia y lo fijó para torear en tandas con sabor y temple. Sobresalió al ligar al natural. Terminó de estocada fulminante que hizo rodar al toro sin puntilla para ser premiado con la primera oreja de la corrida.
Al toro llamado “Bienvenido”, el mexiquense “Calita” lo cuajó desde el capote tras un buen puyazo de César Morales. El diestro inició su labor con un molinete al filo del tercio en una labor en que desentramó la embestida del astado en una primera tanda de muletazos con la mano derecha que cerró un pase de pecho, de pitón a rabo, luego, con empaque y hondura ligó numerosas series portentosas. Otra gran estocada le aseguró el triunfo de dos orejas.
Antonio Romero con poder y valentía le plantó cara al tercero, “Comisario”, toro exigente, y con genio. El zacatecano tuvo momentos importantes con valía y verdad con un ejemplar que no se entregó. Se retiró entre palmas, tras un pinchazo y estocada.
Con el sexto, Romero cortó dos orejas a “Yerno”, burel premiado con arrastre lento. Cuajó una gran faena que inició por verónicas y lo llevó a la jurisdicción del picador. Realizó tandas con intensidad por ambos pitones, que fue larga y tirando del toro que metió la cara abajo. La abrochó con estocada entera para obtener dos orejas. El ganadero José Miguel Llaguno dio vuelta al ruedo, junto con Antonio Romero.
Abrió plaza Fermín Rivera con “Locutor”, animal al que le faltó fuerza. El empaque que el coleta potosino mostró en los naturales fue lo más destacado de su trasteo. Pasaportó al primer viaje y cosechó palmas.
Con el cuarto, “Comprometido”, Fermín Rivera, de nueva cuenta firmó con madurez su toreo clásico. Estuvo poderoso, entendiendo las embestidas de un toro que se fue a menos con prontitud. Le hizo una faena de valía, en la que tenía cortada la oreja, pero lo pinchó y todo quedó en palmas.
